El amor es sufrido y considerado; nunca es celoso; el amor nunca es jactancioso, o engreído; nunca es grosero o egoísta; nunca se ofende, ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás, y se deleita en la verdad; siempre está dispuesto a excusar, confiar, esperar, soportar todo lo que venga. El amor concede a los demás el poder para destruirte.
martes, 27 de julio de 2010
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